La Plaza Vieja
LA PLAZA VIEJA.-
Como me gusta escribir
de las cosas de La Zarza.
Hoy vamos a hablar un poco
aquí, de la vieja plaza.
A cien metros de la corta,
esta plaza está ubicada,
su construcción es de piedra
y tiene forma cuadrada.
Tres bloques de construcción
son de este cuadrado, lados
y una valla de madera,
completan este cuadrado.
En el centro de la plaza
de este a oeste orientado,
había puestos de verduras,
de carnes y de pescados.
También había algunos puestos
que en pequeñas cantidades,
te ofrecían sus baratijas,
como pequeños bazares.
Estos puestos al principio
eran todos de madera,
luego fueron de ladrillos,
de cemento y de piedras.
En el bloque que da al norte,
la tienda más importante,
era la Cooperativa,
donde se vendía bastante.
En otro lugar, ya he dicho
como a la Cooperativa,
una historia le hemos hecho
para ella en exclusiva.
Había también otras tiendas,
de diversas mercancías,
y un estanco, que además
era una papelería.
El mostrador de estas tiendas
estaba en el exterior,
y el tendero la atendía
detrás de ese mostrador.
El cliente estaba fuera,
pero estaba reservado
por un alpende que era
prolongación del tejado.
En el bloque que da al sur,
donde otro estanco se hallaba
había también una oficina
que los arbitrios cobraba.
También unos almacenes
con diversas mercancías,
como, cal blanca y cemento
que vendía la Compañía.
Había un guarda de la plaza
que tenía allí su oficina,
y era el que despachaba
la cal blanca y la cal viva.
Igual que en el lado norte,
se protegían los clientes,
de las lluvias y del sol
bajo un poderoso alpende.
Hacia el centro de la plaza
miraban todas las tiendas
y en la parte posterior
había algunas viviendas.
La manzana de Levante
se dedicaba a almacenes,
una cabonería enorme
y un gran almacén de aceite.
Por la esquina que da al sur
esta manzana tenía,
un cuarto de materiales
para la albañilería.
Con la manzana del norte
y la manzana del sur,
la de levante formaba
una no completa U.
Para cerrar esa U
había una robusta puerta,
entre la esquina de Pepita
y la de la carbonera.
Esta puerta que yo digo,
era solamente usada,
por vendedores y sus bestias
que dormían en la posada.
Y para cerrar el hueco
por donde entraba la vía,
otra poderosa puerta
el acceso interrumpía.
La vía que entraba en la plaza,
servía para que los trenes,
trajeran las mercancías
cerca de los almacenes.
El lado oeste de la plaza,
que era una valla formada,
por barandas de madera
bien hecha y bien pintadas.
Sobre el centro había una puerta,
con anchura programada,
para paso de vehículos
que mercancías acercaban.
También cerca del estanco,
había otra puerta de paso,
para el personal que iba
a comprar o a su trabajo.
Sobre la baranda había
elevados dos tableros,
para anuncios que servían
de información al pueblo entero.
Cuando yo voy a La Zarza,
y por la plaza me acerco,
me causa mucha tristeza
al ver como está ahora eso.
La valla que la cerraba
toda desapareció,
y los puestos de verduras
también se los llevó Dios.
Los depósitos de aceite,
como la carbonería,
solo tienen las paredes
y ninguna mercancía.
Todo esto me conmueve
y me causa una gran pena,
porque esos tiempos difíciles
también tenían cosas buenas.

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