El Casino
EL CASINO
El Casino. Un edificio
que está cargado de historia,
de su construcción no puedo
ahora mismo hacer memoria.
Solo sé que por mi edad,
por cierto muy avanzada,
y que cuando yo era niño
el casino funcionaba.
Podemos pensar seguro,
y sin llamarnos a engaño
que ese edificio tendrá
algo más de cien años.
De Sociedad de recreo
se proclamó legalmente
y viene así funcionando
de una forma permanente.
Solo en la guerra civil
el casino se cerró,
pero algún tiempo después
de nuevo sus puertas abrió.
Se eligió una directiva
por votación popular,
y las listas de los socios
crecieron ya sin parar.
Antes de elegir la junta,
el casino funcionaba,
con la ayuda de un conserje
que la Compañía pagaba.
También existió algún tiempo,
en el que un particular,
lo tuvo sin mucho éxito,
teniéndolo que dejar.
La directiva empezó
de todo a hacer un balance
tomando nota de aquello
que había sufrido percances.
La biblioteca sufrió
el expolio más importante,
la mayoría de los libros
no estaban en los estantes.
También desapareció
el orgullo de la casa,
una colección completa
de la Enciclopedia Espasa.
Hubo algunos destrozos
en mesas y veladores
desaparecieron juegos,
y cuadros decoradores.
Pero a base de trabajo
y de buena voluntad
de todo el pueblo minero,
se ha logrado restaurar.
El casino ha efectuado
varias modificaciones,
todas para mejorar
algo sus instalaciones.
Donde hoy están los billares,
la cocina antes estaba
por dos puertas laterales
al ambigú se pasaba.
Había una puerta a la calle,
dispuesta en la misma esquina,
para uso del personal
del ambigú y la cocina.
Por lo tanto el ambigú
también tuvo movimiento,
ahora está mejor situado
del salón casi en el centro.
Los aseos comunicaban
con el salón del billar,
situado anteriormente
donde hoy el comedor está.
La biblioteca se encuentra
donde siempre situada.
La sala de los directivos
también está donde estaba.
El decorado ha cambiado
y ahora está mejor que antes
con buenas fotografías
y ese espejo gigante.
La terraza, con los cambios
también mucho mejoró
se cambió la barandilla
por un muro que es mejor.
Los naranjos que sembraron,
con su aroma y su color
te ayudan a respirar
un ambiente acogedor.
Para subir a la terraza
había, desde la carretera,
más o menos por el centro
una empinada escalera.
Cuando se hizo el paseo
esto quedó como vemos,
murió la vieja escalera
y ahora hay dos en los extremos.
Animo a todos a que cuiden
el casino con esmero,
porque es un gran patrimonio
que tenemos los mineros.
Tengo mucha confianza,
y sé que este pueblo quiere
defender lo que nos queda
si no, este pueblo se muere.
Yo tengo muchos recuerdos
de cuando estaba en La Zarza,
y las tardes agradables
que en el casino pasaba.
Ese salón tan inmenso
que a todos nos acogía,
para estar con los amigos
o jugar una partida.
O para pasar la tarde
o la noche si había fiesta,
íbamos con la familia
para disfrutar con ella.
Se jugaba al dominó
o al ajedrez, o las damas,
también a las carambolas
y por supuesto a las cartas.
Aunque todos éramos amigos,
por muy diversas razones
cada uno se integraba
en distintas reuniones.
Estando en mi reunión
muchas veces sucedía,
que la dejaba para irme
a jugar una partida.
Y era, porque me llamaba
algún paisano amigo,
porque quizás le gustara
jugar a veces conmigo.
Esa camaradería,
ese trato campechano,
esa sincera amistad,
admiro de mis paisanos.


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